Me acuerdo de aquellas tardes en kelly, dándole al kenke, a la ganjha, y al polen, fumar y beber con esas personas importantes para mi, mi gente.
Compartir las alegrías con rubias de culo frío, sabiendo, que estarán en los buenos momentos como en los malos. Felicidad, risas... que se van desvaneciendo con el humo de los Mariachis, como las dudas de mi conciencia.
Para vosotros; Siempre me tendréis para lo que sea, contad con un servidor conmigo, mismos principios pero, distinto al niño de antaño. Nuevas juergas y chambaos, con la arena de la playa masajeándo nuestros pies y el reflejo de la luna llena en el movido mar, moviendose al son de la música de los tambores y gaitas. Sueños celtas alrededor del fuego, y espíritus en persecución de su eterno descanso, que nunca llegará. A lo lejos el estruendo de las olas al romper contra el acantilado.Hoy la melodía es otra muy distinta, cargada de recuerdos borrosos y difuminados, con ese toque de melancolía, característico que les acompaña. Una botella de ron y un paquete de tabaco rubio, mascando el sabor de lo añejo en el paladar y la vista perdida en el horizonte, imaginando por un instante, poder fundirme con el pasado y lo fantástico, donde los duendes y hadas existan y la posibilidad de dar un vuelco a una vida que parece no acabar como uno pueda soñar. Sueños, con mi mente me transporto a ese mundo donde la realidad se puede transformar y donde los límites, aunque existentes, estan muy lejanos entre sí.