domingo, 21 de septiembre de 2014

En la cala san José

Estoy tumbado en mi toalla, boca abajo,
El día nublado, hace calor, un padre juega al freesbe con su hijo, niños jugando en la arena y haciendo castillos.
El agua esta fría y el viento me hace pensarme dos veces meterme en el agua y darme un baño.
Tengo claro que o me meto de golpe o no me meto. Un cigarrillo en la boca mientras escribo. Las sombrillas plantadas en la arena llenan de colores la cala; rojas, amarillas, azules, verdes alguna a rayas. Las colchonetas en la arena o con niños subidos en ellas y meciéndose con las olas. Al final decido darme un baño,meto las piernas en el mar, me voy adentrando poco a poco y me sumerjo en el agua. No estaba tan fría, refrescante y cristalina que me deja ver el fondo del mar. Comienzo a nadar y cuando he recorrido unos 50 metros paro, miro a la orilla y al mar, me tumbo de espalda sobre las holas dejando que su balanceo me relaje. Al cabo de unos minutos me incorporo con la cabeza y los hombros apenas sobresaliendo del suave oleaje, y vuelvo nadando hacia la orilla, salgo del agua y dejo que el sol y la brisa marina me vayan secando mientras me tumbo en mi toalla. Las nubes que había solo hace unos minutos se retiran y dejan que los rayos del sol peguen sobre mi cuerpo con todas sus ganas. Me quedo medio dormido.
Después de una hora nos vamos al rionne trastevere a comernos unas pizzas a la orilla de la playa son jose.
Llevo una semana, que se me ha pasado volada. Cada vez queda menos para que coja el autobus y vuelva al ajetreo y las prisas de Madrid.
Con mas ganas de quedarme que de regresar a Madrid.