Estoy tumbado en mi toalla, boca abajo,
El día nublado, hace calor, un padre juega al freesbe con su hijo, niños jugando en la arena y haciendo castillos.
El agua esta fría y el viento me hace pensarme dos veces meterme en el agua y darme un baño.
Tengo claro que o me meto de golpe o no me meto. Un cigarrillo en la boca mientras escribo. Las sombrillas plantadas en la arena llenan de colores la cala; rojas, amarillas, azules, verdes alguna a rayas. Las colchonetas en la arena o con niños subidos en ellas y meciéndose con las olas. Al final decido darme un baño,meto las piernas en el mar, me voy adentrando poco a poco y me sumerjo en el agua. No estaba tan fría, refrescante y cristalina que me deja ver el fondo del mar. Comienzo a nadar y cuando he recorrido unos 50 metros paro, miro a la orilla y al mar, me tumbo de espalda sobre las holas dejando que su balanceo me relaje. Al cabo de unos minutos me incorporo con la cabeza y los hombros apenas sobresaliendo del suave oleaje, y vuelvo nadando hacia la orilla, salgo del agua y dejo que el sol y la brisa marina me vayan secando mientras me tumbo en mi toalla. Las nubes que había solo hace unos minutos se retiran y dejan que los rayos del sol peguen sobre mi cuerpo con todas sus ganas. Me quedo medio dormido.
Después de una hora nos vamos al rionne trastevere a comernos unas pizzas a la orilla de la playa son jose.
Llevo una semana, que se me ha pasado volada. Cada vez queda menos para que coja el autobus y vuelva al ajetreo y las prisas de Madrid.
Con mas ganas de quedarme que de regresar a Madrid.
domingo, 21 de septiembre de 2014
En la cala san José
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