viernes, 9 de marzo de 2018

Noche de viernes

Hola.
Os tenía abandonados.
La vida empezaba a irme bien: trabajo estable, fuera de la hostelería, chico conoce chica, estabilidad económica, ....
... y  por eso os deje un poco de lado.
Pero, de nuevo, llegan los problemas y todo se va a la mierda.
Otra vez recurro a vosotros y estáis para recibirme con una cálida bienvenida.
bares y pubs, cerveza, ron...
Volveré a sentarme delante de una barra, levantadoos y vesaros, tierna y apasionadamente.
Cómo en los viejos tiempos, buscaré el olvido y las resacas matutinas, el cuerpo gelatina y el odio a el amanecer.
Caminare, sólo, por las calles de madrugada tambaleándome hasta mi casa o el siguiente bar más cercano.
Dicen que los años pesan...
... Mentira.
Los años no son lo que pesan. Pesan las traiciones, los desengaños, los seres humanos y su comportamiento...
Que  van desgastandome y matándome lentamente.
Pesan la hipocresía. Pesan las heridas en el alma o corazón.
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte...
Sí, pero también más cansado y hastiado.
Regresaré a sumergirme. En vuestro amargo néctar de fuego y purgarme el cansancio de este cuerpo.
Las greñas y barba de meses sin tocar. El cuarto lleno de vuestros cuerpos vacíos después de exprimiros vuestra sangre. Cadáveres de aluminio, plástico o vidrio.
Con el nombre de Mahou, Zacapa, brugal, Coca-Cola, tc, tc.
Le abriré la puerta al calor, no de cuerpos humanos.
Daré, otra vez, la bienvenida al calor de vuestra graduación. Acompañado de blues y tardes-noches de lluvia y libros.
Frecuentaré antros y cantinas, hasta que vuelvan la negrura de la inconsciencia y la ebriedad, y desaparezcan los sueños y recuerdos de ayer. Me tiraré por el precipicio de la bebida, y me dejare caer al abismo de todo lo no encontrado.
Escribiré letras con notas de melodías desgarradoras.
Cerraré mi consciencia a cal y canto, sin puertas ni ventanas que dejen colarse ni una brisa de aire.
Yo. Sólo yo.

domingo, 4 de marzo de 2018

Volvió

Volvió el alcohol a mi vida.
Vuelve el ron a bajar quemando mi garganta. Regreso la nube que cubre mi visión y mi cerebro. El genocidio de mis neuronas y la resaca del día después. Vuelven los litros de cerveza y los chupitos de Tequila.
El muro y la soledad.
Las lágrimas...
...? No hay lágrimas. No bajan por mi mejilla. Pero regresa la opresión en la nuez y los ojos enrojecidos.
El sol solo me molesta y la primavera me da asco.
Quiero lluvia y días oscuros como la ceniza de una chimenea.
El blues y el rock & rollo, la cerveza y el ron con cocacolos.
Los cigarrillos acumulados revisando el cenicero queriendo escapar del magnicidio.
The House of the Rising Sun suena en YouTube.
Enclaustrado en mi casa. Las persianas bajadas para escapar de la acusación del sol.
Las ganas de mandarlo todo a la mierda y gritar hasta quedarme sin aire y sin oídos.
Volvieron la desidia y la apatía, y el estar tirado en casa sin ganas de nada. Y aunque una voz en off me dice que me levante y remonte el vuelo, desoigo me devuelvo en el barro y mierda.
Me levantaré pero hoy… simplemente, no.