sábado, 9 de enero de 2016

Borracho en el dagobah

Siento rabia, impotencia. Hace mucho tiempo que se me olvido llorar. Sólo una sensación en la nariz y los ojos.
El alcohol es mi único amigo. Toda una vida pegado a una barra. Sirviendo bebidas o consumiéndolas.
La mayoría de las veces me dejó llevar con la marea, meciéndome suavemente con las corrientes del camino.
Tantas sensaciones afluyen a la vez, dentro de mi, que no distingo si tengo ganas de reír, llorar, gritar o quedarme callado.
Aún no he encontrado mi camino, sin saber como comportarme en sociedad. No encuentro un sitio adecuado en el que encajar, como esa pieza de tetrix que estorba en la partida. Todo se reduce a dejarme la vida detrás de la barra de un bar sirviendo bebidas y a bebérmelas, como si no hubiese un mañana, después.
Rayandome por tantas cosas... -cosas sin sentido- que a veces olvido lo primordial.
Sin vida ni destino claro, con ganas de reírme a carcajadas de mi mismo, como un mal chiste.
Aislado de todos, sigo sin encajar dentro de la sociedad.
Una barba de seis días y sin el tiempo ni las ganas para afeitarmela.
Las preocupaciones de la gente son tan vanales e irrisorias... Sus ganas de socializar, de caer bien a los demás y querer atraparlo todo dentro de su red. No le veo un sentido práctico.
Mi casa desordenada, como la vida que llevo
Me acuesto, pasan los  días. borracheras, juergas, caladas a cigarrillos,  latas de cervezas y vómitos en la arena de la playa. Los sueños que logro recordar entre resaca y cansancio son locuras...
En cuanto a los sentimientos... Mmmm, nada. Solo vacuidad insustancial.
  Sólo... como una gota de rocío en la invisible flor olvidada en medio del desierto.
Un alma atormentada y solitaria.
Acompañado únicamente de alcohol y cajetillas de tabaco.
El blog abandonado y cansado de todo.
Hoy solo quiero caer en el olvido. Hoy solo quiero beber hasta perder el sentido. Alejarme de mi y abandonarme a la ignorancia dada por los grados en sangre.

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